sábado, 24 de octubre de 2009

Diferencias entre fútbol y básquet

Compartimos el análisis realizado por el periodista Fabían García, luego de las escandalosas declaraciones de Diego Maradona.

"Que sigan chupando", "Vos también la tenés adentro". Suena obvio decir que da vergüenza ajena que el entrenador de la selección argentina de fútbol, Diego Maradona, se maneje en esos términos para comunicarse con la gente a través de la prensa, único sistema prácticamente que sirve para ese vínculo. En definitiva, esa es la función principal de la prensa, más allá de la opinión que los periodistas puedan brindar.

Un rato más tarde, el que habló, en otra conferencia, fue Marcelo Bielsa, ahora entrenador del equipo nacional de Chile, y fue tan placentero escucharlo como mortificante pensar que de la selección argentina casi que lo echamos (los argentinos), a patadas, por aquella temprana eliminación en el Mundial 2002, que nunca le perdonamos (los argentinos).

Y recordando al primer mencionado, Maradona, me preguntaba, ¿qué hubiesen hecho o dicho Manu Ginóbili, Luis Scola, Pepe Sánchez o Pablo Prigioni, por citar a algunos, en una situación similar? ¿Hubiesen respondido, como la mayoría de los jugadores de este equipo argentino que penosamente se clasificó al Mundial 2010, que lo de Maradona fue un desahogo? ¿Qué sanción interna, de los propios jugadores, hubiesen sufrido Julio Lamas, Rubén Magnano o Sergio Hernández?

Los tres mencionados, de hecho, también fueron parte de la Generación de Oro, entre otras cosas, porque siempre se manejaron dentro de la cultura del respeto y el trabajo. Se podrá decir que en el fútbol la presión y la trascendencia es otra, que los medios potencian reacciones como las de Maradona. Puede ser, pero nuestros basquetbolistas son parte de los más selecto del básquetbol mundial y en ningún sitio han entrado en ese juego.

Es la otra parte de la Generación de Oro, un grupo de enormes jugadores, talentosos, trabajadores, inteligentes y, sobre todo, modificadores de una historia previa de comportamientos dudosos que, desde su llegada, dio un vuelco de 180 grados.

La Argentina, en los últimos 10 años, no solamente tuvo una exitosísima actuación a nivel deportivo en el más alto nivel (Mundiales, Juegos Olímpicos), sino que en ningún caso (absolutamente ninguno), tuvo el más mínimo comportamiento irrespetuoso o fuera de lugar. Nunca jamás.

Por eso, cada día, debemos estar más orgullosos de los logros conseguidos dentro de la cancha, pero más todavía porque estos muchachos marcaron una bisagra en todo nivel que, por suerte (esperamos también que para siempre), no le da cabida a tipos como Maradona.

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