miércoles, 28 de octubre de 2009

La locura que fue y no fue

Para fortuna de Racing, finalmente Lothar Mathäuss se bajó del avión que tenía destino Buenos Aires y la gota del vaso de agua no llegará a revalsarlo.

Cuando la dirigencia de la Academia venía haciendo las cosas en silencio, con bajo perfil y en forma correcta, quienes conducen los caminos de las instituciones en Argentina siempre tienen algún conejo para sacar de la galera. Y esta fue la novela de la semana cuando el presidente de Racing Rodolfo Molina anunció que el jugador récord de los Mundiales (disputó 5 Copas del Mundo), Lothar Mattäuss, iba a tomar las riendas del plantel profesional del club de Avellaneda para levantar al equipo de la complicada situación en la que se encuentra inmerso. Es más, Molina había anunciado la llegada del legendario ex jugador alemán como una apuesta de "proyecto a largo plazo" para llevar a Racing a "pelear arriba". Así, de la nada en donde se sitúa el equipo en este momento, a la gloria. Espejitos de colores que le dicen.

En un club que ha visto crisis de todos los colores y características, esta decisión no terminaba de sorprender a propios y extraños sobre la capacidad de ver a la Academia inmersa en cuestiones increíbles, casi como repitiendo los tropiezos para caer cada vez más bajo. Por suerte, todo se cayó como el blef mediático que fue y ahora, Rodolfo Molina y su Comisión Directiva deberán encauzar el momento futbolístico con una solución más terrenal, seria y palpable. Queda en el ambiente el trasfondo de esta locura, la duda que carcome al mundillo del fútbol que vio perplejo la exótica solución que estuvo a punto de cumplirse, en perjuicio de un Racing que algún día debe levantar cabeza y aprender definitivamente de las crisis que ha sabido sufrir.

Muchos han trazado analogías entre Racing, uno de los clubes grandes de Avellaneda, y la Argentina como país, dos historias que repiten crisis, se reinventan desde el padecimiento y sufren dirigentes que se esmeran para ir a contramano de lo que exige la coyuntura. En el medio, los hinchas. En el medio, el pueblo. Bien lejos, los dirigentes.

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