sábado, 21 de noviembre de 2009

Aquí no ha pasado nada

Una vez más, el clásico Huracán-San Lorenzo fue empañado por la violencia. Antes del inicio del partido, la barra brava de Huracán entró con una inmensa bandera con los colores de San Lorenzo, lo cual hizo enardecer a los violentos de siempre del Ciclón que terminaron chocando contra la policía que acabó reprimiendo con gas lacrimógeno para sembrar el pánico general. Los equipos ya estaban en cancha y tuvieron que volver a los vestuarios, la gente de San Lorenzo, a las corridas, salió y volvió a entrar en la tribuna. El resultado final: decenas de heridos.

Pero el show debía continuar. En la transmisión televisiva, Alejandro Apo no tomó parte y tan sólo se remitió a relatar el hecho como si fuera una acción normal del partido para continuar luego, mientras se dispaba el gas y todo volvía a la "normalidad", brindando detalles estrictamente deportivos. Total, aquí no ha pasado nada.

En la página del fútbol, San Lorenzo volvió a engrosar su paternidad sobre Huracán, aprovechando un descuido de la defensa del Globo que dejó sin marca a Renato Civelli que sólo tuvo que desviar la trayectoria del balón para sellar el 1-0 en el primer tiempo. A partir de allí, el equipo de Diego Simeone fue práctico, mantuvo el orden, fue un equipo corto y esperó los errores del equipo de Ángel Cappa para terminar de definir el cotejo con una buena definición de Juan Manuel Torres, a pocos minutos del final del encuentro para el 2-0.

Hablábamos de los errores del equipo de Parque Patricios. Los de funcionamiento y de los otros, porque a la falta de capacidad para llevar peligro en los últimos 20 metros, se sumó la inocente expulsión del capitán Paolo Goltz al protestar airadamente una falta, lo que dejó en inferioridad numérica a su equipo. Fue el anuncio de otra derrota de Huracán, esta vez más dolorosa que otras, en un torneo para el olvido. Para San Lorenzo, una victoria que le puede devolver la confianza necesaria para pelear por un lugar en la Copa Libertadores 2010. Tiene cuatro partidos por delante para sumar la mayor cantidad de puntos posible. Y claro, para el DT Simeone significó un desahogo tan grande como su grito de gol en cada uno de los goles del Ciclón.

1 comentario:

  1. Fue lastimoso cómo la TV obvió directamente el hecho, ni siquiera cuando pasó a mayores.

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