domingo, 27 de diciembre de 2009

César Luis Menotti: "La Selección tiene fiebre y no se arregla con aspirinas"

Compartimos la nota que realizó el Diario Popular al Flaco Menotti, quien no para de dejar la pelota picando ante cada concepto que vierte en cada pregunta. El fútbol actual, la Selección, Messi, los mejores futbolistas del mundo y su rol hoy, temas que atraviesa el DT campeón del mundo de 1978:

Los mismos cigarrillos Parisiennes de siempre. La misma mirada crítica que jamás lo abandonó. César Luis Menotti en un mediodía porteño y su estilo para profundizar, sin prisas ni urgencias, todo lo que se genera en un mano a mano que hace foco en el fútbol y que a la vez trasciende al fútbol. El Flaco Menotti y sus pasiones. Por ahí arrancó la prolongada charla en su oficina del microcentro de la calle Paraguay.

-Ahora sos un observador de bajo perfil. Desde hace unos cuantos meses cultivás más los silencios que las palabras. ¿Obedece a tu función de asesor, manager o secretario técnico de Independiente?

-No, no tiene nada que ver. Un poco me cansé de hablar y repetir lo que vengo sosteniendo desde hace tanto tiempo. Es muy desgastante hacerlo durante 45 o 50 años. Y yo lo hice desde mi época de jugador en Central, cuando casi era un pibe. Tengo recortes de El Gráfico de esa época y ya decía lo que estaba pasando en el fútbol argentino.

-¿Y qué pasa en el fútbol argentino?

-El proceso de desculturización se acentuó dramáticamente con los años. Pero ojo que yo no hablo de la cultura de los libros. Hablo de la cultura del barrio, de la villa, de las identidades, del sentido de la pertenencia, de la solidaridad, del conocimiento. Todo esto nosotros lo fuimos perdiendo. Y ganó la superficialidad, el negocio, la frivolidad. Por eso el fútbol argentino se vulgarizó. Es muy vulgar. Y la mediocridad que hay es espantosa. Se ve todos los días. Y en casi todos los partidos.

“Es inmensa la confusion”

-¿En Europa no se ve?

-Mucho menos. En Europa todavía hay áreas del conocimiento más protegidas. Pasa con la prensa, con los medios. Acá, en cambio, nadie quiere debatir nada. Ni una idea. Nada. Bueno, no todos. Pero la mayoría está en lo cotidiano: quién juega, quién no juega, quién viene, quién se va... Así no crece nadie. Y menos los jugadores. Pareció que cuando el Estado intervino para promover el fútbol para todos, había una brisa de aire fresco. Sin embargo se metió en el plano del negocio, pero no del gran proyecto que debería ser la instrumentación de una política deportiva a gran escala. Esto es lo fundamental. No el negocio, sino el contenido. Quizá por todo esto es que ya se me fue agotando la paciencia. Incluso con los jugadores. El fútbol no es más de los jugadores. La confusión los arrinconó.

-Es raro porque a los jugadores vos siempre los pusiste al margen de los grandes cuestionamientos.

-Sí, pero hay límites. No puede ser que haya tantos jugadores que le den la pelota a los rivales o no sepan meter un centro como la gente. Es inmensa la confusión. Corriendo y corriendo no van a resolver los problemas que se presentan en una cancha. Haciendo más abdominales tampoco. Es descubriendo los secretos del fútbol como se aprende a jugar mejor. Y para descubrir esos secretos hay que mirar, analizar, preguntar, querer aprender. Ahora si no querés, estás cagado. Los otros días, por ejemplo, no me gustó lo que dijo Verón antes del partido frente al Barcelona. Comentó que si la gente quería ver un espectáculo que vayan a un teatro. Además le tengo afecto a Verón, porque entre otras cosas yo lo entrené en la Sampdoria. Pero hay que tener cuidado con lo que uno sostiene. Los grandes escenarios contienen a los grandes jugadores. Y así se construyen los buenos espectáculos. Renunciar a eso no es positivo para nadie.

“Educar a los que educan”

-La polémica futbolera, por otro lado, sigue abierta. Ese Huracán de Angel Cappa que estuvo a un paso de salir campeón del Clausura la reinstaló.

-Sí, está bien. Ahora lo que no soporto es que algunos colegas míos y tuyos sigan hablando de fútbol lindo. ¿Qué es eso de fútbol lindo?. Basta de ignorancia.

-¿No lo reivindicás?

-No, en absoluto. Al fútbol se juega bien o mal. No lindo. Bien o mal. Después si jugás muy bien y alcanzás cierto grado de belleza, mejor. Pero no jodamos con boludeces.

-¿Qué es el tiki tiki?

-Es el toque, la circulación de la pelota. Pero esa definición de tiki tiki nació desde el menosprecio. Después Huracán creció con su fútbol y se valorizó. Pero en el arranque no fue así. No me olvido. Porque el fútbol no se agota en tocar y tocar. Es tocar y mucho más. Y para hacer ese “mucho más” los jugadores tienen que aprender y alguien les tiene que enseñar.

-Claudio Vivas afirmó en una página digital que uno de los grandes problemas del fútbol argentino es que “está en manos de formadores que no son tales”.


-Y tiene razón. Es así. Hay que educar a los que educan, decía Marx. Acá cualquiera ocupa cualquier lugar. Pasa con la clase política, con los sindicalistas, con los funcionarios, con sectores del Gobierno, con la oposición, con la derecha, con la izquierda y por supuesto con los entrenadores que trabajan en inferiores.


-Del escalón inicial que son los formadores del fútbol amateur pasemos al primer nivel de la competencia internacional: ¿qué tenemos que esperar de la Selección en el Mundial?

-Por empezar hay que confirmar que la Selección está con fiebre. No con una fiebre de 41, 42 grados, pero debe andar por 39. Esto con unas aspirinas no se arregla. El diagnóstico lo sabemos todos: no juega bien. Le falta una idea para ir en la búsqueda de la eficacia. Y la idea no está.

-¿Maradona puede construir esa idea en el mes previo al Mundial cuando podrá contar con el plantel?

-Si la idea la tiene, va a existir la posibilidad de ensayarla. Aunque eso no puede anticiparse.

-Maradona es el técnico, Bilardo es el manager. ¿Son compatibles?


-No me interesa si los dos son compatibles o incompatibles. Es un problema de ellos. Y que tienen que resolverlo ellos. Acá lo que realmente importa es el fútbol que pueda desarrollar la Selección. Y su estilo. Porque el estilo, por ahora, no lo tiene.

“Pele fue el mas grande”

-Entre tantas cosas que no tiene y tantas internas que explotan en el cuerpo técnico, hay una favor: cuenta con Messi.

-Messi todavía no alcanzó la estatura de gran jugador, aunque lo hayan ratificado como el mejor del mundo. Eso sí: son impresionantes los progresos que viene denunciando. Mete pases de gol, toca, gambetea, se tira atrás, va de punta, convierte goles. Y por si fuera poco forma parte de esa orquesta extraordinaria que es el Barcelona, donde no desafina nadie. Messi es muy respetuoso de esa orquesta. Y como en la Selección esa orquesta no está, él no puede repetir todo lo que hace en Barcelona. Igual puede ser coronado en el Mundial. Tiene las condiciones para ser el nuevo rey del fútbol, ya que ese reinado que supo ser de Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona sigue vacante.

-¿No tiene competencia Messi?

-Sí, la tiene. Pero a Kaká no le alcanza. Al portugués Ronaldo tampoco. Iniesta puede ser. Como jugador es el más importante de un equipo. Pero Messi puede dar más. Porque sigue progresando.

-Nombraste a Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. ¿A quién ubicás en el primer escalón?

-Los cuatro están allá arriba. Es feo comparar. Pero el más grande fue Pelé. Si creemos que Dios hizo a los hombres, al Negro Pelé lo hizo perfecto. Le dio todo. No le faltó nada: cabezazo, potencia física, gambeta, remate, inspiración, genialidad, temple, panorama, gol. Todo.

-¿Y el Ronaldo brasileño, Zidane, Platini, Romario, Sívori al que siempre mencionaste aunque acá nunca fue muy reconocido?

-Ellos fueron los príncipes. Ronaldo fue un fenómeno de resolución individual, pero nunca aprendió a jugar al fútbol. Y nunca le interesó darle una mano a su equipo. Y sobre el Cabezón Sívori digo que fue otro que hacía funcionar la orquesta. Porque era un solista formidable y un director de orquesta fabuloso con menos dinámica que Cruyff.

-Arrancamos la charla con una pincelada de tu rol de asesor o secretario deportivo de Independiente. ¿Tenés una buena sintonía con la función o la mirás de reojo?

-Feliz no soy. Es un espacio limitado. Yo no decido muchas cosas relacionadas al equipo porque no me corresponde. Pero lo que tengo que hacer lo hago con gusto.

-¿A qué renunciaste?

-A nada. Independiente es un buen lugar.

-¿Seguro?

-Sí, siempre lo supe. Por lo menos desde el día en que siendo técnico de Boca fui a la platea de Independiente y me ovacionaron. No lo podía creer. Ese día nació algo. Por eso también estoy acá.

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