jueves, 14 de enero de 2010

Las espuelas vienen marchando

San Antonio Spurs comenzaba a generar dudas sobre el fin de la dinastía que junto a los Lakers se intercalaron durante 7 de los últimos 10 años. Campeones indiscutidos en 1999, 2003, 2005 y 2007 - tres de ellos con Manu Ginóbili dentro como pieza fundamental-, el 2009 los encontró con un plantel renovado y con gran talento, pero sin el rodaje y la química que sólo otorgan los entrenamientos, pero por sobre todo el juego de conjunto durante una larga serie de partidos.

El equipo sorprendió durante esta renovación, pero más por lo desordenado en ataque y lo excesivamente permeable en defensa. Un amontonamiento de talentosos jugadores corriendo en forma caótica y sin ideas en ningún costado de la cancha. Sin embargo se mantuvieron a flote a pesar de haber "perdido" su defensa marca registrada, gracias al inoxidable Tim Duncan y al poder goleador de Tony Parker. ¿Manu? Las lesiones obligaban al entrenador a dosificar su ingreso a cancha, su forma física estaba a las claras por debajo de lo que realmente es, y por lo tanto su confianza había mermado ya que no conectaba siquiera tiros estáticos.
En los últimos 10 partidos las piezas parecían comenzar a encajar, de a poco pero en forma sostenida, la mística de la franquicia comenzaba a respirarse nuevamente, los "viejos" conocidos se reencuentran consigo mismos, los "nuevos" captan el mensaje y lo hacen propio. La defensa mejoró, la ofensiva mejoró, el novato DeJuan Blair demuestra partido a partido a quienes lo dejaron pasar en el draft que sus rodillas no eran una preocupación real, nunca lo fueron. El banco de suplentes es ahora una sólida amalgama de energía y goleo. Y la gran clave: un Ginóbili como en sus mejores días, atrevido, atacando agresivamente el aro, tomando lanzamientos, arrojándose al parquet para salvar pelotas casi perdidas.
Aún resta la mitad de la temporada para seguir ajustando y mejorando. Por algo se empieza.

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