jueves, 24 de junio de 2010

Soy Leyenda

Martín Palermo lo hizo de nuevo, ahora con la Selección Argentina y en el Mundial de Sudáfrica, lugar al que se llegó gracias a su gran aporte en esa victoria infartante frente a Perú en el Monumental, en medio de un temporal inolvidable de lluvia y de angustia. Esa misma noche, el goleador histórico de Boca ya sacaba chapa de referente nacional y el pueblo futbolero argentino, de cualquier camiseta, le hizo un guiño que quedaría sellado para siempre en el espigado "9".

Pero frente a Grecia, con el país frente al televisor o un puñado de miles de argentinos en Polokwane hizo lo soñado, por él y por todos los que queríamos verlo en cancha. Ingresó a una decena de minutos del final, corrió, metió y se mostró como si fuera la última vez y tuvo su premio. A lo Palermo mandó un rebote a la red, fiel a su estilo, tan conocido y sufrido por varios de esos millones que se llenaron la boca de gol y llevaron su emoción hasta las lágrimas. El mito se convirtió en leyenda viviente.

Lo dijo el Profe Córdoba, quien lo consolidó en la Primera de Estudiantes de La Plata allá por 1997: "Hay buena gente y está la familia de Martín Palermo", "Hay jugadores profesionales y está Martín Palermo". Esta faceta es la que queremos puntualizar, su ejemplo de vida, su tesón para afrontar adversidades, la humildad que muestra al pertenecer a un seleccionado plagado de figuras rutilantes -como él, que en su mochila lleva más de 250 goles en su carrera y tiene la espalda curtida de hazañas y vueltas olímpicas- y se emociona como un amateur que ve su sueño hecho realidad.

En un país que se mofa del sacrificado e ignora al humilde. Donde es moneda corriente criticar por el mero hecho de criticar, sin pensar más allá de la propia crítica y del mensaje negativo que se deja con el objetivo amarillista de destruir. Donde, dentro del ambiente del fútbol, se ninguneó y ridiculizó a otro ejemplo de la hombría de bien como lo es Marcelo Bielsa, quien es reconocido en Chile y difícil y lamentablemente lo tengamos como profeta en esta tierra. Martín Palermo es un elegido, un prototipo a imitar en lo suyo.

Todos los jugadores festejaron con él en el verde césped sudafricano, todos querían que convierta. "Un oportunista del gol" lo bautizó Carlos Bianchi, es también un oportunista de la vida, que sueña, va y se le da. Un tipo al que cada proeza que logra no tiene destinatario más que él mismo y el que quiera gozar de ella, nunca el revanchismo se hizo presente en alguna declaración o actitud del delantero, algo tan típico de nuestro país y de los ególatras y exitistas de turno.

Como decíamos, esta leyenda viviente logró lo que pocos: unanimidad en el pueblo futbolero argentino para con él. Esta leyenda viviente seguirá aportando lo suyo desde el banco de suplentes de la Selección de Maradona, esperando otra chance. Esta leyenda viviente, a los 36 años, está cerrando un contrato por un año más con Boca. Esta leyenda viviente tiene 213 goles en Primera División por torneos locales (34 en Estudiantes y 179 en Boca), está a 80 de Arsenio Erico para batir el récord de goleador histórico del fútbol argentino. ¿Habrá más goles de Palermo en el Mundial? ¿Llegará Palermo a ser el máximo goleador de la historia en el fútbol argentino? Sólo queda esperar qué le depara el destino, el que quiera gozar que goce y, de paso, siga tomando las enseñanzas que deja este Gran Titán.

Fuente información goles de Palermo en Primera: Silvio Maverino - http://twitter.com/silviomaverino

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