lunes, 12 de julio de 2010

España se corona Campeona del Mundo

La selección española ganó ayer a Holanda en la final del Mundial de Sudáfrica por la mínima y en la prórroga. Un ‘Iniestazo’ determinó el encuentro entre dos combinados que llegaban a la cita sin haber saboreado nunca lo que es levantar la Copa del Mundo, algo que tendrá que esperar para la ‘Oranje’. El partido estuvo marcado por un mal arbitraje y por la dureza del juego holandés, selección que se quedó con diez hombres sobre el terreno de jeugo en la prórroga pero que posiblemente debería haberlo hecho mucho antes. El capitán de la Roja, Iker Casillas, levantó el trofeo más ansiado en el deporte rey e hizo estallar a todo un país que todavía anda de celebraciones.

Ambos conjuntos llegaban al Soccer City de Johannesburgo habiendo demostrado que el buen fútbol casi siempre otorga algún premio. A pesar de que las dos habían hecho, en mi opinión, un juego exquisito, Holanda se olvidó de todo eso desde el primer minuto y se dedicó a dar patadas a los jugadores de la selección que dirige Vicente del Bosque. De Jong con una de las entradas más duras del Mundial y Van Bommel intentando mandar a la enfermería al héroe de la final solo veían cartulina amarilla cuando todos opinaban que deberían haber visto el camino a vestuarios. El colegiado Howard Webb no supo estar a la altura de la gran final. España dominaba, como lo viene haciendo desde mucho antes del Mundial, pero ni Villa ni Sergio Ramos, un lateral con muchas ideas en ataque, encontraban el gol. Tampoco lo hacía una ‘Oranje’ que seguía confiando en los detalles de calidad de Robben y Sneijder.

Tras el descanso y con un ‘fair play’ que no existió en ningún momento para los de Van Marjwick, ni cuando había que devolver el balón, la Roja siguió controlando la pelota, pero en ningún instante llegaba con claridad sobre la meta rival. Si lo hizo Robben, hasta en dos ocasiones, pero San Iker (Iker Casillas) salvó, como ya viene siendo habitual, a todo un país. Con el tiempo reglamentario cumplido y con aficionados holandeses y españoles comiéndose las uñas por una prórroga que parecía eterna, el central de la Naranja Mecánica, Jonny Heitinga, vio la segunda amarilla y dejó a su selección con uno menos durante algo más de diez minutos, algo que supo aprovechar España para marcar el que será el gol más recordado en un país rendido al arte del fútbol. Iniesta marcó de volea y permitió que el capitán Iker Casillas, también protagonista del la final con sus paradas, levantara al cielo de Johannesburgo la Copa del Mundo.

Aprocecho este post para dar la enhorabuena a los jugadores de la selección española y a todos aquellos que forman parte de uno de los sueños más grandes de España. La Campeona de Europa es ahora la Campeona del Mundo.


2 comentarios:

  1. Carlos felicitaciones por este lauro, el mejor campeón que pudo haber dado el Mundial, se lo tienen merecido. Llegaron como candidatos y cumplieron al alzar la Copa, algo que se ve muy pocas veces en el fútbol.

    Que este campeón deje huella para que todos podamos disfrutar del buen juego en este hermoso deporte. Ayer mismo se hicieron valer ante la pierna fuerte y los golpes holandeses, sacando pecho con la pelota al piso y el gol del máximo exponente de Barcelona y España: ANDRÉS INIESTA.

    Emocionante los festejos en Madrid, a por ellos oéeee!

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  2. stolen
    Seguro que les será familiar el síndrome del domingo por la noche: ese momento, inversamente proporcional al del viernes por la tarde, en el que dejas de disfrutar el fin de semana: moralmente estás tan abatido que en la práctica ya ha empezado tu lunes. De chavos, dos veces al año esta sensación resulta especialmente virulenta: los domingos previos al regreso a clases después de vacaciones. Ya de adultos el síndrome es un poco menos agresivo, salvo por un domingo cada cuatro años. Como este. Apunten: faltan 1,433 días para Brasil 2014.

    Algo tiene esa Copa (¿por qué le llamarán así si no tiene forma de vaso con pata?) que la hace muy pero muy diferente del resto. Es mágica, algo así como el santo grial de nuestros tiempos. Inenarrable la energía que irradia a los ojos de todo fanático que se precie.

    ¿Esto que ocurrió ayer quiere decir que la Copa del Mundo está abierta para cualquiera? No. Para ello es menester ganar seis de siete partidos, y solo los equipos que cuenten con varios de los mejores futbolistas del mundo serán capaces de sobrevivir hasta la Final. Nos equivocamos quienes profesamos aquella doctrina que establecía que únicamente habían tres formas de ganar la Copa del Mundo: a) Llamarte Brasil, Italia o Alemania; b) Ser organizador y tener cierto potencial (Inglaterra, Francia, Uruguay y Argentina); c) Aferrarte a un milagro (Maradona 1986) y Uruguay (Maracanazo 1950). La victoria de España abre un inciso “d)” que desarticula los tres anteriores. Lo único que cuenta es la suma de talentos que se tiene en el presente: al pasado solo recurre gente como yo para tener de qué hablar.

    Una película, un libro, un Mundial de futbol lo juzgamos en gran medida en torno a la sensación que nos deje su final. Una vez que resistimos al impulso de salirnos de la sala de cine, de sellar el libro en la página 50, o de no volver a prender la tele hasta que acabe la Copa del Mundo; solemos ignorar todo lo que nos llevó hasta ese fin que lo arruina o lo justifica todo. Siento que Estados Unidos ’94 y Francia 1998 fue de lo mejorcito que me ha tocado ver, y si medio mundo dice que fue horrible es por el sabor de boca que dejó la Final. Alemania 2006 en contra parte, tuvo un último partido con descargas emocionales muy superiores al resto y por eso en el balance no pareció lo malo que a mi gusto sí fue. En el caso de Sudáfrica 2010 la Final fue fiel reflejo de los otros 63 partidos: intensa, parcialmente emocionante y en términos generales poco vistosa.

    Aunque les choque, paso a autofusilarme una reflexión del día 15: “¿A cuántas personas entrañables conoceremos? ¿De cuántas nos olvidaremos? ¿Cuántas veces lloraremos, nos alcoholizaremos, besaremos de aquí a Brasil 2014? Se nos fue ya el Mundial y la mayor parte entre pura queja. Siempre inconformes. Apelar al nivel de aburrimiento en los partidos de la Copa del Mundo se ha vuelto un cliché cada cuatro años. No eres cool si no lo criticas. Y será la nostalgia de la que les hablo, pero yo pienso que después de todo no ha estado tan mal. Las lágrimas del norcoreano, el gol de Donovan en el último minuto, la fantasía de Honda ante los daneses, la hazaña eslovaca, el Uruguay – Ghana, la exhibición alemana… Señores, díganme si miento: la Copa Mundial de la FIFA sigue siendo, de largo, el mayor espectáculo del mundo. ¡Imagínense si además de eso fuera perfecta!

    http://royal-shrovetide-football.blogspot.com/

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