viernes, 2 de julio de 2010

Uruguay: de héroes y locos

El epílogo del choque Uruguay-Ghana fue fantástico e histórico en la vida de los Mundiales de Fútbol. Sufrimiento al por mayor, indefiniciones, todo, nada. Para el infarto de los 3.000.000 de uruguayos que ahora festejan volver a formar parte de la elite futbolística porque la Celeste escribe otra página de gloria, con el sello de la agonía, de lo heroico.

Más allá del desenlace que pueda llegar en los dos partidos que tiene por delante el equipo del Maestro Tabárez, quedará marcado a fuego en la memoria de los orientales la bandera de fútbol que no se cansa de enarbolar Diego Forlán, la entrega de los que no virtuosos del medio y el fondo, el heroísmo de Luis Suarez que -emulando a Mario Kempes en el Mundial '78- es capaz de marcar goles importantísimos y evitar goles cual guardavalla pagándo con una expulsión a cambio de una clasificación y hasta un cierre genial de Sebastián Abreu que, fiel a su estilo, asintió sin dudarlo ni un instante ante el pensamiento del pueblo uruguayo que marcaba "el Loco la pica".

"Y la picó nomás el hijo de su madre" se pudo escuchar por Radio Continental el emocionante relato del Maestro de Río Cuarto Osvaldo Wehbe. Afortunado corazón futbolero el que haya tenido la ocasión de estar con la oreja en la portátil en ese momento insigne.

Uruguay enfrentará a Holanda en semifinales del Mundial de Sudáfrica, la semifinal menos pensada quizá, sin Brasil y con un grupo de guerreros de camiseta celeste que va por todo, porque la historia plagada de grandeza y proezas no se ha añejado, para nada.

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