miércoles, 27 de octubre de 2010

Amasijados

El periodismo deportivo ha mirado nuevamente hacia otro lado el último fin de semana, simplemente se quedan con el aspecto futbolístico y han mostrado poco y nada las peripecias que debe sufrir un hincha para poder ver un simple partido de fútbol.

El caso más rotundo ha sido el literal amasijo que se llevó a cabo con la gente de San Lorenzo en el Tomás A. Ducó en oportunidad del clásico entre Quemeros y Cuervos. Pulmones enormes en las tribunas, inútiles operativos de cacheo, privación ilegítima de la libertad al finalizar los partidos, en resumen, medidas "preventivas" para la no violencia que no hacen más que seguir convenciendo a la gente común se quede en casa viendo el "Fútbol para Todos" -porque los dueños de las triunas, los barrabravas, seguirán copando las gradas sin ningún inconveniente con la protección del poder político-.

Pero vayamos al caso en particular, compartimos la columna del de la web Perfil Sanlorencista:

Fue grave y se salvó gracias a otro hincha

La mega organización de ayer terminó con los hinchas de San Lorenzo en un espacio imposible de abastecer a tanto público. Un joven de 16 años sufrió convulsiones y tuvo que ser asistido por otro hincha quién le practicó masajes cardíacos y respiración boca a boca. La asistencia médica tardó más de 20 minutos en llegar. Dirigentes y encargados de seguridad le dieron la espalda a la situación.

Los expertos en organización y seguridad movieron cielo y tierra para que clásico no tenga color ni mucha gente, sobre todo de San Lorenzo. Sin banderas, sin cotillón, sin bombos, sin nada, fue la consigna previa, que tampoco lograron cumplir. Llegando al estadio hubo cinco fuertes cacheos. 1100 efectivos fueron los encargados del operativo. La sorpresa fue que al ingresar al público azulgrana lo ubicaron en el codo, el lugar más reducido. Faltando una hora para el comienzo del partido ya se notaba que iba a quedar chico.

Cuando el partido comenzó no cabía un alfiler. Muchos hinchas no pudieron subir a las gradas y el espacio bajo de la tribuna también estaba completo, generando una tensa situación, donde cualquier motivo pudo ser causal de una tragedia, que fue evitada gracias al comportamiento del mismo público.

El hecho ocurrió cuando finalizaba el primer tiempo. Un joven de 16 años, que fue a la cancha con su hermana mayor, cayó desplomado en la tribuna. Enseguida los cuervos que estaban a su alrededor lo bajaron al playón inferior de la tribuna e intentaban abrirle un espacio entre tanta gente mientras que le daban aire agitando remeras. La situación empeoró cuando el chico comenzó a sufrir convulsiones. Dos efectivos policiales se acercaron al lugar y dieron alertas, luego se sumaron tres más que hicieron un cordón, pero la asistencia médica nunca llegó.

El héroe de la tarde fue otro hincha. Al ver que los médicos no llegaban y que el cuadro del chico se complicaba hasta llegar a perder signos vitales, le practicó masajes cardíacos y respiración boca a boca. Habían pasado más de 20 minutos y todo transcurría en medio de la masa de gente. La situación comenzó a descomprimirse cuando otros hinchas, sí, hinchas, no médicos ni policías, rompieron una puerta del baño y la llevaron hasta el lugar para usarla de camilla y así sacar al joven de la tribuna. Luego aparecieron los dos primeros paramédicos que lo asistieron, y pasados otros 5 minutos llegó por fin la ambulancia para el traslado.

El chico de solo 16 años se salvó gracias a la gente, estuvo librado a la suerte y a la buena voluntad de los cuervos que lo asistieron y se las ingeniaron para actuar en un lugar imposible.

La seguridad del “espectáculo” fracasó nuevamente. Nadie previó una situación así cuando todos los que estábamos en el lugar nos dábamos cuenta que era posible que ocurra. La Policía y el Subsef fueron inoperantes ante un cuadro tan simple como la asistencia médica. Los dirigentes nunca se preocuparon, es más, ni se enteraron.

Fernando Vuotto (fvuotto@perfilsanlorencista.com.ar)

No hay comentarios:

Publicar un comentario