domingo, 24 de octubre de 2010

Huracán estuvo a la altura y festejó a lo grande

Dentro de un nuevo fin de semana decepcionante, donde se abría la ilusión en esta fecha 12 por los choques Vélez-Estudiantes (0-0), River-Racing (1-1) e Independiente-Boca (0-0), la notable victoria de Huracán por 3-0 en el clásico de barrio frente a San Lorenzo se destacó como lo único rescatable, porque los tres empates que dejaron los cotejos mencionados fueron de un trámite lastimoso.

Fue muy saludable la levantada del equipo ahora conducido por Miguel Brindisi, que sufría algunas ausencias importantes (Gastón Machín, Rolando Zárate y Ángel Morales -que todavía no ha rendido en su paso por el Globo-), justo en el clásico donde claramente venía de punto. Luego de comenzar siendo dominado en los primeros minutos, bastó que llegara el primer gol a los 16' para pasar a dominar el trámite frente a un equipo de Ramón Díaz que no pudo encontrar la brújula para encarrilar la desventaja.

Huracán fue puro empuje y tesón en todos los sectores, tal cual como mandan los libros en este tipo de faenas. A eso, le sumó precisión y buena circulación de la pelota, mostrando aspectos positivos para pensar en un futuro promisorio, como la consolidación de una defensa que careció de mayores sobresaltos y tuvo un gran poder de gol con las excelsas definiciones de la dupla central Quintana-Quiroga, realmente dos goles típicos de centrodelantero. En el ataque, se puede ilusionar con la buena labor de Julián Bottaro, que estuvo picante en los últimos metros para complicar cada vez que se lo propuso.

Con esta gran victoria, el Quemero vuelve a creer que es posible, cosechó un triunfazo anímico que le proporciona un gran espaldarazo a su presente y además, sumó 3 puntos para alejarse un par de cuerpos de la posición de River en la lucha anti-promoción.


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