jueves, 24 de febrero de 2011

Independiente resurgió en su Copa

La mística copera hizo volver a sonreír a Independiente. El triunfo de 3-0 ante Peñarol le permite ver el futuro con otros ojos luego del flojo arranque en la competición doméstica donde había acumulado 2 empates y 1 derrota que, repentinamente, hicieron modificar las prioridades a Antonio Mohamed.

Así, Independiente salió a afrontar su primer partido de la Fase de Grupos mechando a varios de los habituales titulares con otros que son de rotación, pensando más que nada en el choque ante River del próximo domingo donde, quién lo hubiera dicho en otros tiempos, se verán las caras para intentar sumar ante el peligro de una promoción que acecha.

Al final de cuentas el 3-0 definitivo le vino como caído del cielo al Rojo, porque la apuesta salió de la mejor manera, con un resultado contundente. De todas formas Independiente tuvo dos caras, la que mostró en el primer tiempo, donde mantuvo el bajo nivel que ha mostrado en 2011 y, en el segundo tiempo, cuando Mohamed reacomodó las piezas subiendo a Eduardo Tuzzio (otra vez figura) al mediocampo y soltando un poco más arriba a Leandro Gracián, los resultados llegaron rápidamente. Se puso en ventaja a los 2' y luego dominó claramente el partido, más allá de alguna tapada con la firma de Hilario Navarro, ante un Peñarol con pocas ambiciones y menos armas aún como para intentar algo.

Luego de los 90', seguramente el DT rojo deberá sacar fotocopia de lo realizado por su equipo en el complemento para trasladar todo lo positivo al clásico del domingo frente a River.

La Copa Libertadores siempre será debilidad para Independiente y hasta habiéndola dejado en segunda prioridad, su Copa le hizo volver el alma al cuerpo para afrontar lo que viene con optimismo.

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