martes, 8 de marzo de 2011

Crisis que pueden terminar en la B

Desde el inicio de la temporada 2010/11, River se puso la ficha de su pelea por mantener la permanencia luego de la debacle institucional que dejó la era Aguilar. Con un equipo al que no le sobra nada, pasó Angel Cappa, que se fue a tiempo, y llegó Juan José López para aportar desde el overol, el pico y la pala. Con esta tesitura, River no para de sumar y hasta puede llegarse a pensar que, en una de esas, el Millonario puede terminar dando la vuelta olímpica.

Pero Independiente y Boca no tenían en sus cálculos este presente que también deviene de problemas institucionales y de una incoherencia dirigencial (en el mejor de los casos) que han determinado en planteles mediocres y superpoblados solamente en cantidad y no en calidad, con DTs que hacen lo que pueden a contrarreloj.

Por Avellaneda, la Copa Sudamericana hizo esmerilar la desastrosa campaña en el ámbito local por el Torneo Apertura 2010. Entonces, los 5 partidos disputados en 2011 (2 empates y 3 derrotas ante rivales directos en la tabla de promedios) no hicieron más que precipitar la preponderancia del Torneo Clausura por sobre la mismísima Copa Libertadores para Independiente. En el medio, un DT que no encuentra respuestas en sus esquemas y cambio de figuritas. Y un plantel que no tiene puesta todavía esa ficha que sí mencionamos tiene River, así mientras tanto el Rojo ya se encuentra al borde la promoción ante la perplejidad de sus hinchas que ya tienen en mente el próximo cotejo frente a Newell’s por la 5ª del Clausura y poco les preocupa su tercer partido por Copa ante Godoy Cruz de este jueves.

La problemática de Boca frente a la tabla que da miedo no es inminente, sino que su escasa cosecha de puntos se verá reflejada en la temporada 2011/12 que está a la vuelta de la esquina, en apenas 15 fechas. El nuevo DT Falcioni, al cual los medios se encargaron de emborrachar por las Copas de Verano, no encuentra el equipo y tampoco puede extirpar los problemas de vestuario que persisten en La Ribera. Ahora, tienen por delante nada más y nada menos que al San Lorenzo de Ramón Díaz que parece va encontrando su mejor forma. Muy complicado.

En todos los casos el problema es claro, cuando desde la dirigencia no existe una coherencia y una transparencia que invite a ser calcada por el cuerpo técnico, jugadores y hasta hinchas, el futuro será sombrío y, en el peor de los casos -que hoy está muy cercano por cierto-, con destino de letra B.

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