sábado, 9 de abril de 2011

Un puntero con el overol bien puesto

Y un día River volvió a verse en la punta de un campeonato, en soledad. La imagen del partido que le ganó por 1-0 a Banfield en el Monumental quedó grabada en la jugada del gol, con la corajeada del gladiador Matías Almeyda y la posterior arremetida de Mariano Pavone para sellar el tanto del triunfo.

Esto es River hoy, señores. Aggiornado a la necesidad de la suma imperiosa de puntos para escapar de los últimos puestos de la tabla de descenso, con una estructura que no se desarma nunca desde lo posicional, ni siquiera cuando tiene enfrente una rival mezquino como Banfield que fue a Núñez con el famoso "a ver qué pasa". Con la emocionante entrega de Almeyda, el despliegue incansable de Ferrari, el criterio y la rigurosidad táctica de Acevedo, el tesón de Pavone que recién vuelto de una lesión no vaciló en su esfuerzo por pelear todas las pelotas, la firmeza en los tres del fondo que no paran de sacar (sin ponerse colorados) todo lo que ande dando vueltas en los últimos metros, el aporte de Carrizo en una notable tapada al ángulo a Johnatan Gómez y el desnivel que produce cada vez que puede el chico Lamela.

Así le ha escapado River al fantasma del descenso, así ha llegado River hasta la punta del campeonato y de aquí en adelante seguramente su propuesta no cambiará, porque queda más que claro que éste es el camino. Hasta ahora ha dado resultados y así se está reconstruyendo el Millonario, bien desde abajo y con un planteo que puede ir hasta a contramano de su rica historia.

Con estas armas se encuentra ahí arriba, su gente festeja y puede ilusionarse.

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