miércoles, 11 de mayo de 2011

La Columna del Dr.: Atravesando Todo Límite

Los últimos acontecimientos ocurridos en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata, durante el recital de La Renga, y 48 Hs. después en el Estadio José Amalfitani, en el partido entre Vélez y Banfield, ameritan al menos una reflexión sincera sobre la tan argentina cultura del "aguante". Y es válida la relación entre los eventos antes mencionados ya que los conciertos de rock sean "futbolizado", o a la inversa, nutriéndose recíprocamente uno del "folklore" del otro.

Desde que quien suscribe tiene capacidad de discernimiento asistir a la cancha o un recital constituye una ceremonia más cercana a un soldado que estar por entrar en territorio enemigo que a un hincha que utiliza sus horas de ocio y esparcimiento para disfrutar de un espectáculo. Es a través de "el aguante" que en cada jornada de los espectáculos mencionados, los aficionados soportamos los maltratos y bajezas propias de animales.

Seguramente ni en el cine, ni el teatro ni en ningún otro evento social toleraríamos no tener baños decentes, que el espectáculo empiece a horario y que termine a horario, que nos peguen o maltraten en los ingresos, y tantas otras cuestiones comunes por todos conocidas.

Seguramente, ninguno de aquellos a los que nos apasiona el fútbol y el rock sortearíamos tener que ir al cine condicionados por la ropa que llevamos, la plata con la que asistimos, con miedo a perder o que nos roben en las inmediaciones, etc.

¿Qué es lo qué "se aguanta"? Pagar una entrada, cada vez más cara, para ver un espectáculo que quizás no empieza, quizás no termina, que un entretiempo que debe durar 15 minutos puede durar media hora, que nos asalten, que no tengamos instalaciones mínimas, que nos golpeen; si fuimos en auto rezar por encontrarlo, en lo posible entero, cuando salimos y si fuimos en un transporte público esperando que los choferes de turno respeten el recorrido debido.

El día que todos entendamos que lo que no se mancha es la dignidad, y no la pelota, seguramente nos empecemos y nos empiecen a respetar más.

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