jueves, 2 de junio de 2011

La resurrección del fútbol uruguayo se llevó puesto a Vélez

Al igual que en el Mundial de Sudáfrica 2010, el fútbol uruguayo está otra vez en la definición grande. Peñarol volvió a hacer su negocio en campo ajeno, nuevamente ante un rival superior y va a definir con el Santos de Brasil quién se quedará con la Copa Libertadores.

Vélez no supo, desperdició su momento con el penal de Santiago Silva que hubiera significado el 3-1 y el seguro acceso a la final soñada. La mirará de afuera ya que se le escapó de las manos, porque fue más en Montevideo y en Buenos Aires, pero no llegó a lastimar lo necesario a un básico y efectivo Peñarol que apostó a los espacios libres que le dejó Vélez para explotar los contragolpes en ambos encuentros y ni que hablar de la cerrada defensa que presentó, siempre presta para aguantar cualquier embate.

Esta vez, ganó la rigurosidad táctica, la concentración y la solidaridad de la que muchos analistas se llenan la boca y ametrallan halagos envalentonados por el resultado de llegar -por gol de visitante en este caso- a la Final. La técnica, juego asociado, solidez y contundencia ofensiva que supo mostrar Vélez a lo largo de la Copa estuvo a cuentagotas en la semifinal de la Copa y así le fue. Por esas cosas del fútbol se quedó afuera frente a un Peñarol que, con el overol bien puesto, no para de bajar cucos bajo la bandera de la mística copera. Veremos qué tal le va con el Santos.

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