sábado, 6 de agosto de 2011

Fútbol, inferiores, dirección técnica. Una profunda charla con Guillermo Panaro

Director de la Escuela de Fútbol “Balompié” de la Ciudad de San Carlos de Bolívar (que cuenta con 300 chicos y con escuelitas en Urdampilleta, Mar del Plata y San Luis), Guillermo Panaro ha sabido llevar a la Primera C a Sportivo Barracas Bolivar en la temporada 2003/04, donde también fue su técnico hasta el año 2006. Tiene como referentes en la profesión a Carlos Aimar, Luis Bonini, Mario Griguol, Alberto Fanesi y Miguel Tojo. En su época de jugador pasó por Ferro (Inferiores y Primera 1985-91), Deportivo Maipú de Mendoza (1991-92), Douglas Haig de Pergamino (1992-94), Deportivo Italiano (1994-95) y Selección Argentina de Fútbol Playa (1996-2000). Compartimos una charla con él donde repasamos varios aspectos que hoy están en el tapete dentro de un fútbol argentino que, partiendo de la estructura de formación en inferiores, no atraviesa un buen momento desde hace buena parte:

¿Por qué el entrenador de inferiores le da prioridad al partido del sábado, antes que a formar a futuros valores?

Porque el entrenador y su trabajo se posiciona, lamentablemente, por los resultados a corto plazo. Por más que los dirigentes, inviertan y crean elemental la formación de jugadores; es muy difícil que se vea reflejado en la realidad. Seguro preguntan “cómo salieron” en vez de “cómo jugamos”. Por otro lado, también gran parte de los entrenadores, juegan con el protagonismo de ser DT de Primera, practican tácticas, ordenamientos y estrategias, dejando de lado su verdadera función de formar. Un entrenador debería enfocarse, dentro de la formación general, en los jóvenes valores que se destacan, y en cómo maximizar un futuro negocio, por ejemplo haciéndolo jugar en categorías más grandes, sin pensar en el resultado, variando posiciones, entrenando su respuesta anímica a la suplencia y a la inferioridad.
La política de los clubes, no es clara en la determinación de objetivos, en la elección del estilo y en la mística de su historia, y por lo tanto esa lucha confunde y presiona a los formadores. También la inadecuada remuneración de sueldos para un trabajo que es fundamental, la falta de cumplimiento de los contratos y la envidia entre los logros de los mismos entrenadores, juegan una mala pasada a esta realidad.

¿Cuáles deben ser las características del entrenador de inferiores?

Vamos a hablar de las esenciales y las superlativas. Obvio que deberá tener conocimientos, y cuanto más de ellos, algo que es clave, incertidumbres e inquietudes.
Me gustaría empezar, por algo que creo que es la madre de las cualidades, de todo entrenador: Convencer.
Ahora, ¿como? Creo que hay un don que es genético, algo que es intuición y capacidad de sorprender. Debe poseer un buen conocimiento de cultura general, ya que deberá saber de “fútbol y de hombres”. Marcar el ejemplo a través de una muy buena imagen. Debe ser activo y que por lo tanto sea apasionado. Que pueda mostrar en vivo lo que quiere. Será una ventaja importante con quien no lo haga. Y que siempre demuestre más importancia en su tarea que en cualquier otra cosa. No olvidemos que la mirada de un formador, puede marcar a fuego.
Impartir justicia, por difícil que sea, provocar el desacuerdo para que a través de la diversidad de ideas se aprenda a pensar y formar un estilo; ser motivador y líder como sinónimo de romper las rutinas.

¿Qué falta más, el talento o la técnica?

Talento y técnica como valores que se traen de la cuna, faltan por igual. Pero la diferencia es que la técnica, para quien es enfocado en lo que quiere, y a las edades óptimas, se aprenden y se mejoran. El talento está más relacionado con los cambios de vida que atraviesa nuestra sociedad, y con lo poco que se protege a esos talentosos, acechados generalmente por lo inmediato, por lo físico y por las presiones de ganar. Seguirá habiendo en nuestros genes, talento y técnica, pero deberemos ajustar su protección, sin duda provocada por los excesos de presión a los que se los somete.
Los talentos se deben detectar, en todos los niveles, para ello la Escuela es primordial, para brindarle una atención diferente, como a aquel que tiene problemas. ¿Por qué no se podría crear un Ministerio de Ayuda, Soporte y Desarrollo del Talentoso?

¿Qué reglas crearía en el fútbol infantil para hacerlo más adecuado y fructífero?

En principio, una a partir de las matemáticas: promediar la altura, el peso, la velocidad, la fuerza y la edad de un jugador profesional, crear una medida para eso y compararlo con el tamaño del campo, los arcos y la pelota. Hacer lo mismo con jugadores de infantiles, sacar una proporción para que las medidas se ajusten a sus capacidades. Así deberá equilibrarse, la cantidad de veces en la que cada jugador participa de acciones de juego.
Otra vital sería la de eliminar literal y oficialmente el resultado, e implementar que los goles desde lejos valgan menos, también cambiar las tablas de posiciones por tablas de buen comportamiento y que el árbitro califique en privado, la conductas de padres y dirigentes.

¿Cómo maximizar el tiempo de entrenamiento, para que la preparación física específica no robe lugar a la preparación futbolística?

El preparador físico de fútbol debe prestar (sobre todo en infantiles) vital importancia a la bio-motricidad con la que el joven deberá hacer los gestos técnicos. Y no en la preparación física propiamente dicha. Debe entender que su logro está en el logro de su entrenador: FORMAR. Y no en la de preparar atletas. Esto no es fácil, porque también el PF juega a ser de primera, y que los jugadores sean atletas lo posiciona, a pesar de que jueguen mal. La preparación física como tal no existe, existe la preparación de un futbolista.
Por ejemplo, la velocidad, la resistencia, la fuerza y demás, deberán trabajarse adaptadas a las acciones de juego, a la pelota, al campo de juego y a los compañeros y/o rivales.
Reforzar los objetivos, tener imaginación para desarrollar ejercicios combinados y planificar, podrán ser las respuestas para optimizar el tiempo de entrenamiento.

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