lunes, 29 de agosto de 2011

Girolami se llevó una final histórica

Describir en una nota todo lo acontecido en el Autódromo Ciudad de Paraná en la final disputada ayer al mediodía resulta imposible y en ningún caso podrá representar la totalidad de las emociones vividas. Deportivamente, quizás, la carrera de Junín haya sido mejor pero desde lo emocional la carrera de ayer, que definió a los doce pilotos que pelearán por el título, quedará entre las mejores del año y puede ser histórica según la suerte de algunos de los pilotos en la Copa de Oro, principalmente, de Mauro Gialombardo.

Todo empezó el viernes cuando la suerte parecía acompañar a Norberto Fontana. El piloto del HAZ, quien ocupaba hasta este fin de semana el último lugar de ingreso a los play off, había logrado el cuarto mejor tiempo y su compañero de equipo, y ya clasificado a la Copa de Oro, Guido Falaschi tenía la pole position. Con la lluvia del sábado, los tiempos del viernes fueron los definitivos y la primera serie mostró lo previsible: Falaschi cedió rápidamente la primera posición a Fontana, quien se llevó la batería y cinco puntos que parecían claves de cara a la definición. Los resultados de esta serie clasificaron a José María López, llegó tercero, a la Copa de Oro, y confirmaron la primera gran ausencia de la definición 2011: Mariano Werner, el campeón sin corona de 2010 y vencedor este año en Trelew, llegó 17° y no pudo largar la final.

La segunda serie fue para Juan Manuel Silva quien paradójicamente, ya estaba fuera de la Copa de Oro por la victoria de Fontana, compañero de equipo, en la primera serie. El chaqueño lograba la serie más rápida y, debido a que en la tercera ingresaría el peace car, compartiría en la final la primera fila con Fontana. En estas condiciones, la suerte parecía continuar en manos del HAZ.

La tercer serie quedó en manos de Mauro Gialombardo, y confirmó la mayor sorpresa de la temporada: Agustín Canapino, el campeón reinante de la categoría, no podrá defender la corona lograda en 2010. El piloto de Arrecifes llegó 15° a Paraná y fue excluido de su serie, y por lo tanto de la final, por un toque sobre Okulovich.

La final tenía tres protagonistas excluyentes de cara los ingresos en la Copa de Oro: Fontana, Aventín y Girolami pelearían por la última plaza, pero era Fontana quien tenía la ventaja ya que le bastaba con salir delante de sus rivales y partía en la primera fila junto a su compañero de equipo Silva. Pero la calculadora le jugó una mala pasada al Gigante de Arrecifes.

En una final llena de variantes y de emociones, imposibles de describir en las presentes líneas, Aventín fue chocado por Falaschi, compañero de equipo de Fontana y con todas las suspicacias de por medio, el piloto del Falcon N° 16 adujo rotura de dirección. La punta de la carrera pasó por las manos de Girolami, Gialombardo y Silva en distintos momentos de la competencia, mientras Fontana sacaba cuentas y sabía que sin importar la posición de Girolami le bastaba con el noveno puesto y buscó no entrar en roces. Pero la especulación le jugó una mala pasada al actual campeón del TC 2000. Silva se fue afuera y Gialombardo quedó cómodo en la punta de la carrera, seguido por Girolami compañero de equipo del de Bernal. El Torino de Fontana de caía a pedazos, se tocó con Christian Ledesma se fue a afuera y finalizó 16°.

Con estas posiciones, Gialombardo, quien ya estaba clasificado a la Copa de Oro pero aún no ganó en la temporada, requisito excluyente para ser campeón, decidió ceder su posición a Girolami para que éste pudiera ingresar a los play off. Las últimas cinco carreras y la posición final de Gialombardo se encargarán de determinar cuan histórica fue esta decisión.


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