martes, 9 de agosto de 2011

Individualismo, defensa heroica y a Cuartos de Final

El Seleccionado Argentino Sub-20 consiguió el pasaje a Cuartos de Final en el Mundial de la especialidad que se disputa en Colombia, al derrotar por 2-1 a una trabajada selección egipcia. Los tres goles del partido fueron convertidos desde los doce pasos y, de la misma forma, ninguno de ellos fue falta, todas teatralizaciones típicas del "fútbol para vivos" de estos tiempos.

Más allá de la anécdota del resultado y la discusión sobre la justicia o no del mismo, haremos caer nuestro análisis en lo que ofrece en cancha el equipo argentino. Entonces, decimos que nada más cercano de la realidad lo expuesto en el título de esta nota. Un equipo que presenta una doble línea de cuatro que se desajusta muy de vez en cuando y que no se desespera ante el dominio rival, con un mediapunta como Erik Lamela y un tanque como Facundo Ferreyra para aprovechar cualquier descuido del rival. En el complemento, el ingreso de Juan Manuel Iturbe está asegurado para realizar apiladas monumentales que pueden desembocar en el mejor gol de la historia, algo que no ha ocurrido aún. De juego en conjunto y precisión con la pelota ni hablar, es casi escandaloso exigir tres o cuatro pases seguidos.

Una propuesta básica y, por los resultados a la vista, eficaz. Por lo menos hasta ahora, porque los Cuartos de Final son una realidad.

Sinceramente, no dejamos de ver este tipo de partidos, cuanto menos, con el seño fruncido. Los vicios del fútbol argentino siempre presentes: el recurso de la actuación y la trampa, el individualismo traducido en la jugada espectacular de la estrella habilidosa de turno (Lamela, Iturbe o Luque) que salvará las papas del fuego y el poco trabajo con la pelota en función de equipo son cuestiones que se deben desterrar en nuestro fútbol. Aquí no hay épocas de crisis que valgan y que influyan en el desempeño de un seleccionado juvenil pero, atado forzosamente al resultado, el DT Walter Perazzo apuesta a esto y no se anima a otra cosa.

Y después nos preguntamos por qué nos silban los colombianos.

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