domingo, 11 de septiembre de 2011

Los Cuartos dependen de Los Pumas

Los rostros de los Pumas luego del partido contra Inglaterra daban muestras claras de bronca y desazón, pero también de haber cumplido con el objetivo que siempre tienen estos muchachos, dejar todo en la cancha.

Si bien el 13 a 9 que arrojó el marcador habla de una paridad, la verdad es que a Los Pumas les faltó convicción para ganar este tipo de partidos. A diferencia del equipo que logró el bronce en 2007, a este le costó sumar puntos cada vez que tuvo a su adversario contra las cuerdas, y eso, contra un rival de esta magnitud, es un error grave.

El equipo de las Islas nunca estuvo cómodo en todo el encuentro, y sólo pudo romper con la férrea defensa argentina en el minuto 26 del segundo tiempo, tras una escapada de su medio scrum.

Los Pumas comenzaron el encuentro con un libreto que ejecutaron a la perfección, mantener la presión en todas las líneas y llevar el juego a territorio inglés. El pack de forwards se deshizo en tackles para recuperar la pelota y ahogar cada intento de avance de los británicos. Esta presión fue la que llevo al conjunto de la rosa a cometer infracciones, pero Los Pumas no lograron trasladar al marcador el dominio mostrado en el juego.

Fue muy bueno el primer tiempo de Los Pumas. Ganó en las formaciones fijas, fue rápido en la limpieza de los rucks y se fue al descanso arriba en el marcador. El segundo tiempo encontró a los equipos como los había dejado el primero, con Los Pumas buscando aumentar la diferencia. Pero aun con un hombre de más, no pudieron con sus propias imprecisiones. No fue la noche de los pateadores, Rodriguez Gurruchaga falló en 5 ocasiones, lo mismo que el apertura inglés, Johnny Wilkinson.

Los Pumas mantuvieron la intensidad y la concentración, pero les costaba llegar al ingoal rival. A los 26 minutos, Ben Youngs corrió pegado a la formación, superó la marca de Creevy y apoyó debajo de los palos. Un penal de Wilkinson sellaría el 13 a 9 que dejaba a Los Pumas con las manos vacias después de un enorme sacrificio.

¿Cosas para rescatar? Muchas. La velocidad para reacomodarse después de que en los primeros 30 minutos, perdieran a su símbolo y capitán, Felipe Contepomi, y a Gonzalo Tiesi. La concentración mantenida a lo largo de un partido durísimo desde lo físico y desgastante desde lo mental. La entrega en todo momento, y la marca y la presión sobre el rival.

De cara al futuro, los Pumas deberán trabajar pensando en que ya no hay margen de error. Ya saben que les quedan 3 batallas y no hay otra que salir a ganar en todas.

Se viene un rival que complica más desde lo físico que desde el juego, Rumania, pero sin dudas volveremos a ver en Los Pumas esa entrega y esa mística que los hace ser respetados en todo el mundo.

El saldo post Inglaterra es positivo y hace ver que el objetivo de los cuartos de final depende sólo de Los Pumas.

Horacio Rozar para Vanguardia Deportiva.-

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