domingo, 25 de septiembre de 2011

Una victoria que invita a soñar

Jugando el peor partido desde que comenzó el mundial, Los Pumas le torcieron el brazo a Escocia. Le ganaron 13 a 12 y quedaron a un paso de la clasificación a Cuartos de Final.

Desde la previa se hablaba de lo duro que iba a ser el partido contra Escocia. Y así se dio en la cancha. Los Pumas nunca pudieron hacer pie contra un conjunto escocés que lo arrinconó desde el minuto cero. Con una buena presión y jugando siempre en campo rival, Escocia tomó el mando del juego, pero le faltaba precisión para trasladar al marcador el dominio territorial. Los Pumas chocaban contra sus propias limitaciones y además se quedarían sin uno de los líderes, cuando en el minuto 30 Fernández Lobbe, dejaba la cancha por una lesión en la rodilla.

Con las lesiones haciendo mella en los jugadores argentinos, Los Pumas buscaban la vuelta del partido, pero siempre encontraban un escocés bien plantado que los mandaba para atrás en el tackle. Otra vez la falta de puntería a la hora de patear a los palos, les hacía mermar la confianza y para empeorar el panorama, Rodrigo Roncero se iría lesionado. Por eso el fin del primer tiempo le vino bien a Los Pumas, que se fueron al descanso abajo 6 a 3.

El segundo tiempo mantuvo el mismo libreto que el primero. Los Pumas tackleaban a todo escocés que intentaba llevase la pelota. A los 61 minutos, Felipe Contepomi ponía las cosas empatadas en 6, pero la paridad iba a durar muy poco. 2 minutos después, Jackson metía un drop y otra vez Escocia arriba por tres. La lluvia no cesaba y tampoco el ataque de los europeos. Los Pumas no tenían ideas y la derrota parecía consumada.

Pero en materia de amor propio, de ser ganadores morales, de derrotas dignas, Los Pumas tienen enciclopedias escritas. Esta vez la suerte se puso la celeste y blanca y así fue que una pelota salió del ruck hasta llegar a Lucas González, quien a puro quiebre de cintura se vistió de héroe para terminar apoyando el try que dejaba a Los Pumas 11 a 12 abajo. La conversión de Felipe Contepomi dejaría las cosas 13 a 12 con 6 minutos por jugarse. Fue puro sufrimiento y dientes apretados en cada pelota hasta que el árbitro pitó el final, para dar comienzo a la locura argentina en Wellington.

Cabe destacar el enorme sacrificio que hacen Los Pumas dentro de la cancha. El partido contra Escocia fue una prueba de carácter para los jugadores argentinos. Supieron sobreponerse a las bajas tempranas de 2 jugadores líderes en el pack. Jugaron con viento en contra y una lluvia, por momentos torrencial, sin perder la paciencia ni la fe. Hubo buenos rendimientos individuales, como los de Bosch, Vergallo, Albacete. Los reservas se adaptaron a la situación y no desentonaron con los que estaban en cancha.

También hubo algunos puntos flojos que siguen sin corregirse. Se erraron muchos tackles, y cada escapada de Evans, el wing escocés, generaba un desorden en la línea de defensa. Martín Rodríguez otra vez no estuvo a la altura de lo esperado. Se mostró errático con el pié y nunca fue una rueda de auxilio para los backs. Creo que es hora de darle la oportunidad a Lucas González de ponerse la 15 desde el minuto cero.

De cara al futuro hay que ver cómo evolucionan los lesionados. Se sospecha que lo de Fernandez Lobbe es un problema de ligamentos cruzados. Aún resta confirmar el diagnóstico del cuerpo médico. Lo de Roncero es un desgarro en el aductor derecho. El panorama pinta complicado, pero se ganó mucho en lo anímico con semejante triunfo. Solo queda una parada más en este tren Puma que busca arribar a los Cuartos de Final del Mundial de Nueva Zelanda.

Por Horacio Rozar, para Vanguardia Deportiva.-

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