lunes, 14 de noviembre de 2011

El Peor Final

Vivimos horas de luto en el automovilismo argentino. En el mediodía de ayer Guido Falaschi, de apenas 22 años, perdió la vida en la final de Turismo Carretera disputada en el Autódromo Juan Manuel Fangio de Balcarce y el dolor, la pena y la tristeza que nos invaden a todos los aficionados, así como a preparadores, pilotos y dirigentes, permanecerá en nuestros corazones en manera irreconcilliable.

A sabiendas de que el automovilismo es un deporte de alto riesgo en el cual tanto pilotos, como sus equipos, familiares e hinchas conocemos que desde que el semáforo se pone en verde hasta más allá de la bandera a cuadros la vida corre a 250 km/h, sin ánimos de buscar culpables y reconociendo que el próximo domingo, como en cada jornada donde se dispute una competencia del deporte motor, nos podemos enfrentar a situaciones como estas, debemos reflexionar para minimizar estas situaciones.

En este sentido, los dirigentes de la ACTC, como los de cada una de las categorías nacionales, deben en forma urgente escuchar un reclamo de los pilotos expresado desde hace tiempo: la tierra al costado de la cinta asfáltica es común en el la inmensa mayoría de los autódromos. Ante esta situación, cada vez que se produce un despite, la nube de tierra invade la pista, nubla la visión de pilotos y facilita el choque y/o el despiste de otros autos. La Fórmula 1 cuanta con leca y asfalto en los sobre pista, mientras en el país seguimos utilizando tierra arada. Oscar Aventín como responsable N° 1 de la ACTC tiene la obligación de invertir al respecto. De lo contrario, tendremos más muertes en las pistas de las que podemos evitar.

También será responsabilidad de las autoridades ser más exigentes para otorgar licencias. Hay pilotos que no están a la altura de la categoría. El accidente de ayer se produjo como consecuencia de un resagado, un piloto como Larrauri que festeja si llega 20. Entonces, el Turismo Carretera de hoy impone una mayor restricción para aquellos que quieran competir. La sanción para Larrauri debiera ser ejemplar.

Por otra parte, los pilotos ante un accidente deben levantar. Encarar la nube de tierra a fondo, como hizo Girolami, y tantos otros, es un riesgo enorme, para el propio piloto, como para sus colegas. Se impone levantar y pensar como profesionales.

Hoy deberíamos estar hablando de que la definición de la Copa de Oro quedó al rojo vivo, pero sinceramente, no tengo ganas.

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