domingo, 20 de noviembre de 2011

San Lorenzo 2011/12, remake de River 2010/11

Casi una fotocopia. Si nos remontamos una temporada atrás, la actualidad de River se debatía en la zona de promoción, que entraba o que salía. Futbolísticamente dejaba muchas dudas e institucionalmente andaba a los tumbos. Hoy la misma cara se puede observar en San Lorenzo de Almagro, que padece una racha complicada que se ha llevado puesto a su DT Omar Asad, quien no pudo encontrarle la vuelta al funcionamiento del primer equipo.

La situación de River y San Lorenzo es comparable, en todo sentido. Dirigencias nefastas, que han puesto de rodillas a las insituciones, son las mayores responsables de estas actualidades. Cada fin de semana parece volver a revivirse el calvario de los de Nuñez de hace poco tiempo, en la gente del Ciclón que ve cómo su equipo no da respuestas y se sumerge poco a poco en un lodo que lo puede dejar en el fondo, como hace unos 30 años atrás. El morbo y la página negra deportiva en esta temporada se está llamando San Lorenzo.

Lejos de entrar en hacer leña del árbol caído, debemos machacar sobre las situaciones que llevan a los clubes denominados grandes a estos padecimientos. Porque pareciera que la responsabilidad directa es de los DTs que no pueden plasmar en la cancha la idea y luego son los jugadores quienes no hacen "entrar la pelotita en el arco". Como en River, las elecciones en Boedo se llevaron a cabo hace poco tiempo, con la legitimidad del pueblo azulgrana llegó Abdo al poder, con una alianza que no tardó en quebrarse y cuyas esquirlas van directo al corazón deportivo.

Pilas de errores, incapacidad dirigencial, el no control por parte de la masa societaria, responsables que no están a simple vista y clubes grandes que se debaten entre el descenso ético y deportivo. Algunos, como River, lo han consumado. Otros, como San Lorenzo, están en camino de. Algunos, como Independiente, tienen atisbos de esperanzas y se debaten entre la inmersión de la política nacional (con el advenimiento de pesos pesados como Cacho Alvarez y los Moyano para sumarse al impresentable Comparada) frente a agrupaciones políticas sanas que intentar plantarse con honestidad y amor verdadero por el club. El socio debe decidir y debe empezar a involucrarse, hoy es una obligación, para que no le devoren su pasión, ese club que supo ser y que ahora ya no es.

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