sábado, 10 de diciembre de 2011

La artificialidad de Madrid y Barça

La imagen pública de José Mourinho no tiene nada que ver con la Pep Guardiola, pero internamente no son tan distintos en su trabajo. Portugués y catalán controlan minuciosamente todo lo concerniente a sus equipos. Han ‘bunkerizado’ el día a día de Madrid y Barcelona.

El acceso ilimitado de prensa y aficionados al entrenamiento es cosas del pasado. Mourinho ha vetado su entrada. Los medios ya sólo tienen acceso a los 15 primeros minutos, en el resto de la sesión privacidad absoluta. Salvo en día de puertas abiertas los seguidores blancos no tienen contacto directo con sus estrellas más allá del Santiago Bernabéu. Más sutil han sido las formas de Pep. La mudanza de la Ciudad Deportiva Joan Gamper a las afueras de la ciudad fue la excusa perfecta para cambiar los hábitos del anexo del Camp Nou.

A escasas horas para el Clásico, Mourinho ha ido un paso más lejos. Una vez más dejó plantados a los medios de comunicación, siendo Aitor Karanka la voz autorizada. Una forma de quitarse del medio y no incendiar los ánimos como la temporada pasada se dirán algunos. En cualquier caso, incumple directamente con las funciones de su cargo. Una cosa es la confianza en su segundo y otra que el día previo al partido más importante del año no dé la cara. ¿Miedo a las preguntas? Depende de la forma de enfocarlas. Lo de ser políticamente correcto no va con él. Prefiere cargar contra todos, aunque últimamente se muerda más la lengua. Por encima del personaje mediático que se ha creado deberían primar los buenos modales, la educación y la persona.

Lo que le falta a uno le sobra otro. La modestia tan categórica en el de Santpedor chirría a sus pocos detractores. Su capacidad de alabanza al rival, suena en ocasiones exagerada y poco creíble. Eso cuando no recurre a la ironía para contestar lo que no le gusta responder directamente. Sin alzar la voz no toda la prensa que cubre diariamente al Barcelona, una de las apuestas del fútbol europeo, comparte su metodología.

Las entrevistas personalizadas con sus jugadores se han censurado. Explicación de Guardiola: ‘Porque lo digo’. La única posibilidad de pasar unos minutos a solas con los Piqué, Puyol o Villa se limita a las concentraciones con la Selección. Las peticiones a la jefa de prensa de la RFEF se podría decir que han colapsado su correo electrónico. ‘Con la Selección lo que quieres, pero aquí no puedo’ dice una voz autorizada del vestuario culé.

Mourinho optó por teledirigir las palabras de sus pupilos. La sensatez de Casillas dio lugar a una versión irreconocible del guardameta, que parecía abducido. Una reunión con el clan español de la plantilla puso este año fin a la falsa. Iker es otra vez Iker como Xavi Hernández es el mismo de toda la vida.

Mientras sus entrenadores se han convertido en maniáticos del control, siempre nos quedará la verdadera esencia de Madrid y Barça: la que trasmiten sus capitanes. Detrás de todo este maquillaje hay gente sencilla y cercana (cuando se les permiten), que dan humanidad a un mundo demasiado artificial.

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