martes, 10 de enero de 2012

Al Barça se le atragantan los campos de los modestos

Las Ligas se ganan o se pierden en campos pequeños, donde las adversidades crecen. Estas vicisitudes están alejando al Barça del título. El equipo intratable en el Camp Nou se vuelve vulnerable lejos de él. Como si de una criptonita se tratase los de Pep Guardiola pierden todos sus superpoderes fuera de casa, situándose ya a cinco puntos del líder, el Real Madrid.

En ocho desplazamientos sólo ha ganado en tres de ellos, mientras que de los otros cinco duelos cuatro acabaron en empates y uno en derrota en el Coliseum Alfonso Pérez, es decir, se han esfumado la mitad de puntos de 24 posibles. Errores arbitrales al margen, como la mano en Cornellá-El Prat, a los culés les cuesta más de la cuenta hacer gol. De sus 51 goles a favor, sólo doce se han materializado fuera de los límites del Camp Nou.

En estos casos la ‘no’ incidencia de Messi es más que notoria. El argentino tiene muy descompensadas sus 17 dianas, ya que todas menos una las logró como local. Esta irregularidad puede tener mayor importancia a largo plazo, toda vez que el Real Madrid tiene un balance mucho más equilibrado. En el cómputo global llevan dos derrotas: una en casa y otra a domicilio, además de un empate.

Aún queda mucha por competición por jugar, tanta como los 63 puntos de las próximas 21 jornadas. En Can Barça, al igual que la mayoría de pronósticos en apuestas, no dan nada por perdido. Las esperanzas por conquistar su cuarta Liga consecutiva permanecen intactas por mucho que les critiquen. Ante las dudas siempre sacan la casta porque mantienen desde el primer día la misma motivación.

Hace justo un mes cuando también se hablaba de fin de ciclo dieron toda una exhibición en el Santiago Bernabéu. De un plumazo volvieron a ser favoritos por encima del Madrid. Además aún queda un enfrentamiento directo más en el Camp Nou. La lucha entre los dos grandes está servida.

En momentos delicados como éste, Guardiola da la cara. No se esconde, todo lo contrario, asume la responsabilidad. Achaca el último empate contra el Espanyol a la falta de control del juego. Hacía mucho tiempo que un equipo no les discutía con tanta autoridad el esférico, impidiendo que hicieran gala de ese estilo inconfundible de toque.

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