miércoles, 1 de febrero de 2012

Más respeto para Messi en el campo

Si el simple hecho de escuchar a Messi fuera del campo a micrófono abierto es ya noticia, hacerlo para cuestionar la labor arbitral la sorpresa se torna en mayúscula.

Todo tiene una explicación. Situemos los hechos cronológicamente. El pisotón de Pepe al argentino tuvo una reflexión abierta de Gerard Piqué, recalcando la bondad del jugador como una de las causas a tanto maltrato sobre el césped. No anda mal encaminado el central.

Messi lleva años sufriendo en silencio patadas de todos los colores sin cuestionar públicamente la falta de deportividad de algunos rivales sobre él, ni la impunidad que muchos colegiados muestran ante tanta entrada con riesgo de lesión.

Difícil es ver a un árbitro mostrar al diez una tarjeta. De hecho el grueso de las que en algún momento de su carrera se llevó fue por protestar no por jugar al límite del reglamento. En El Madrigal vio la amarilla porque se le acabó la paciencia.

Un Messi colerizado tuvo gestos impropios del astro que por costumbre deleita al aficionado con sus regates, jugadas y goles. Recriminó más de una vez las decisiones del juez, no el del mazo, sino al del silbato como pudieron captar las cámaras de televisión. El Villarreal, equipo que lo va a tener difícil para ser una de las apuestas del fútbol europeo la próxima campaña, se empleó con dureza para pararle sin que ninguno de sus jugadores fuera expulsado. Después del encuentro llamó a parte del colectivo ‘soberbio’.  Desgraciadamente ha tenido que alzar la voz para que se le tenga en cuenta.
El miedo a ver una entrada del estilo que le propinó en Champions Del Horno invade a todo aficionado al fútbol. Aquella vez salió ileso sin una lesión de gravedad que privara al que acude al estadio o se sienta delante de un televisor a disfrutar de su presencia. Porque si algo no siembra lugar a dudas, se sea forofo o no del Barcelona, es que no hay quien ofrezca tanto espectáculo con un balón en los pies, por eso merece de la protección arbitral, así como la consideración de los que le paran con acciones antirreglamentarias.

Empujones, agarrones o faltas con balón de por medio siempre formaron parte de este deporte y eso no lo va a cambiar Messi ni nadie, pero hay faltas y faltas. La de Del Horno en su momento con el Chelsea, una de las apuestas del fútbol inglés, o el pisotón de Pepe deberían  estar más que tipificadas en el código arbitral con una sanción ejemplar. Si dos o seis ojos no lo ven in situ el comité arbitral debería actuar de oficio para evitar que en un futuro se vuelva a temer por su integridad física.

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